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Declaración de la delegación de JS/A de observación y acompañamiento al pueblo hondureño, en el marco de las elecciones de noviembre 2013

 

 

Integrantes de la red Jubileo Sur América/s  provenientes de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Argentina, nos hicimos presentes en Honduras a fin de acompañar al pueblo  y sus organizaciones en esta coyuntura electoral y contribuir desde la solidaridad, en la defensa y promoción de sus derechos fundamentales a la soberanía y la autodeterminación. 

 Llegamos con esperanza, pero también con preocupación, surgida del grave deterioro que vienen sufriendo todos los derechos de la población hondureña. Pese a la expectativa que suscitaba el partido LIBRE, se sabía además que las reglas de juego habían sido escritas por los mismos poderes que dieron el golpe de Estado en junio de 2009, sin intención alguna de abandonar fácilmente, lo conquistado a partir de entonces.

 Desde nuestro lugar de acompañantes y observadores internacionales, acreditados y acreditadas algunos ante el Tribunal Supremo Electoral y otros para monitorear la situación de los derechos humanos en relación a los comicios, sumamos nuestra denuncia de las muchas anomalías y violaciones registradas en el proceso de votación y conteo. Desde la constitución irregular de las Mesas Electorales Receptores, la inhabilitación arbitraria de votantes, la compra de votos, el uso de la coerción, el proselitismo que llegó no sólo hasta las puertas sino también bien adentro de los centros de votación, el cierre anticipado de las mesas, hasta el fríamente preparado proceso de conteo, transmisión, escrutinio y presentación de las actas de cierre, manipulado para favorecer a los candidatos del Partido Nacional, no cabe duda del fraude perpetrado.

 

Asimismo rechazamos la proclamación prematura  realizada por el Tribunal Supremo Electoral  el día de los comicios,  así como los reconocimientos que la misma ha recibido internacionalmente –  y apoyamos firmemente el derecho y la necesidad del pueblo hondureño a defender su sufragio y a impugnar lo viciado.

 Denunciamos además, y con especial ahínco, la violencia que observamos ejercida contra mujeres y niñas en todos los niveles del proceso electoral: la utilización de niñas y adolescentes como elementos de seducción, se podría decir casi de prostitución, en las campañas y los centros de votación; el mal trato y la prepotencia; la subestimación permanente.

Es necesario  destacar que el proceso electoral se ha desarrollado en un contexto en donde la población  se encuentra amedrentada, vulnerabilizada ya de por sí en sus derechos y sus garantías como ciudadanos y ciudadanas de este país. El pueblo hondureño ejerció su voto en condiciones históricas de explotación y empobrecimiento, en un país militarizado y con los índices de violencia y asesinato más altos del hemisferio. Fueron a centros de votación llenas – y muchas veces rodeadas – de las mismas fuerzas represivas que desde el golpe de 2009 han visto su campo de actuación ampliado y su impunidad reforzada. Intentaron ejercer su derecho en condiciones en que lo militar está claramente presente como instrumento de sometimiento imperial y neocolonial, de intimidación y coerción, y también de criminalización.

 Al respecto, denunciamos la irresponsabilidad e incluso tremendo cinismo de las declaraciones públicas de EE.UU., la UE, la OEA y otros, en el sentido de que las elecciones se desarrollaron con normalidad.  Lo que manifestaría que la dinámica social del país transcurre con total normalidad, lamentablemente lo que si esta ocurriendo es la profundización  de una dictadura cívico-militar en la que la población que defiende sus derechos a una vida digna, a sus territorios e identidad, a su soberanía, está siendo perseguida, criminalizada, violentada y asesinada a diario. Consolidándose un  modelo de explotación y enriquecimiento inaceptable e insostenible.

 

Un modelo que pretende perpetuar el  candidato de la derecha nacionalista Juan Orlando Hernàndez , quien mismo domingo, en sus primeras declaraciones públicas, apeló a la ayuda de nuevos créditos para poder hacer frente, no a las necesidades de la población, sino a la rapacidad del endeudamiento interno y externo que ha crecido aceleradamente desde el golpe de 2009 y seguramente, para continuar profundizando la entrega del territorio nacional y de los bienes comunes y naturales como los ríos, minas, bosques y mares, mediante la concesión a países, capitalistas y empresas transnacionales a través de negocios conjuntos con los grupos de poder locales.

Desde Jubileo Sur/Américas, llamamos a nuestras organizaciones y movimientos, a todas las fuerzas populares, gobiernos e instituciones de nuestra América, a poner atención en lo que está ocurriendo no sólo con este proceso post-electoral sino también en los siguientes momentos, en todo el proceso que va ocurriendo en este país.  El pueblo de Morazán seguirá construyendo su propio camino de liberación, pero necesita nuestra solidaridad y apoyo. Los poderes que enfrenta son los mismos poderes de dominación y de dependencia, de endeudamiento y saqueo, de militarización y patriarcado, que enfrentamos en cada uno de nuestros países. Y sabemos con certeza que sólo unidos y unidas, podremos tener la fuerza necesaria para convertir utopías de vida y dignidad, en realidades cotidianas.

 

 

Jubileo Sur / Américas

04 Diciembre 2013 

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